Iglesia evangélica hispana crece, pero su liderazgo se agota

La iglesia evangélica hispana en Estados Unidos está en una encrucijada crítica de crecimiento y sostenibilidad. Si bien es el grupo demográfico cristiano de más rápido crecimiento, se enfrenta a una creciente demanda de liderazgo capacitado que supera la oferta, y a la presión única que sufren los pastores latinos en la diáspora.
La necesidad de líderes no es solo cuantitativa, sino cualitativa: se requieren pastores que puedan navegar la complejidad bicultural y bilingüe de las congregaciones, sirviendo a la generación de inmigrantes al mismo tiempo que retienen y discipulan a sus hijos, la Generación Z de habla inglesa.
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El desafío del pastor bivocacional y el desgaste
Según datos de Lifeway Research, una porción significativa de los pastores protestantes hispanos en EE.UU. sirven bivocacionalmente (30%), es decir, mantienen un trabajo secular además de sus deberes ministeriales. Esta es una cifra superior a la de otros grupos, lo que subraya la escasez de recursos financieros en las iglesias latinas, muchas de las cuales son plantaciones jóvenes.
Este modelo, aunque evidencia una fe y una dedicación admirables, provoca un alto nivel de desgaste y soledad en el liderazgo.
Scott McConnell, director ejecutivo de Lifeway Research, destacó esta realidad: “Muchos de los miembros de las iglesias hispanas trabajan largas horas y sus pastores suelen hacer lo mismo. En medio de estos retos, los pastores han crecido espiritualmente y disfrutan sirviendo a otros,” comentó McConnell, aunque advirtió que el desafío de sostener el ministerio a largo plazo es real.
El Reverendo Samuel Rodríguez, presidente de la Conferencia Nacional de Liderazgo Cristiano Hispano (NHCLC), una organización que representa a miles de iglesias, ha sido una voz clave en la promoción de un liderazgo sostenible, abogando por el apoyo y la capacitación.
“Nuestra misión es servir, representar y liderar a la comunidad evangélica latina. No podemos esperar que nuestros líderes sirvan con excelencia si están agotados y sin recursos,” afirmó el Reverendo Rodríguez, cuyo mensaje resuena en cumbres de liderazgo donde se busca fomentar la unidad y la colaboración.
Construyendo puentes para la próxima generación
Otro desafío crucial es la formación de la segunda y tercera generación de líderes, jóvenes que dominan el inglés y que a menudo se encuentran en el medio del choque cultural entre sus padres y la sociedad americana.
El Centro de Colaboración del Reino de la NHCLC es una de las iniciativas que busca precisamente construir puentes y fomentar la unidad entre líderes diversos, lo que es vital para que las iglesias puedan servir a toda la familia, desde los abuelos que hablan español hasta los nietos que hablan inglés. (Vea más sobre la labor de la NHCLC).
Para retener a la juventud, la iglesia debe empoderar a líderes que puedan predicar y discipular en ambos idiomas, y que aborden temas relevantes para la vida en EE.UU., como la salud mental y la justicia bíblica. La solución pasa por la inversión estratégica en la formación bilingüe y el apoyo económico a la próxima generación de pastores y líderes ministeriales latinos.