The Christian Post > Comentarios > Pastorales|Tue, Apr. 17 2012 08:18 AM EDT

Recordar es Volver a Vivir

PorSergio Fratti | Columnista Invitado de Christian Post

Esa es una frase popular, le empresa fotográfica Raf puso de moda en mi natal El Salvador en los años 90, y muchos nos habituamos a repetirla, pero es una verdad inevitable, al recordar revivimos lo pasado y nos provoca diversas reacciones…

Algunas cosas, personas, o eventos al recordarlos nos provocan alegría, risas nerviosas, nos ponen reflexivos, tristes o volvemos a sentir el dolor.

1. LO NEGATIVO DE REVIVIR EL PASADO.
Vivir con la mente en el pasado puede ser muy nocivo para la salud mental y física, vivir atormentado y lamentándose por lo que paso o por lo que no paso, es como querer manejar un carro hacia adelante, viendo el espejo retrovisor, seguramente tendremos un accidente y nos haremos daño a nosotros y a otros.

Conozco personas que no disfrutan la navidad porque les trae “malos recuerdos” y siguen culpando a “Chepe” o a “La Mary” (Nombres ficticios) por esa incomodidad de hoy.

La vida presente no puede ser una vida normal si nos atormentamos por el pasado:
• Una infancia sin padres
• Una adolescencia sin oportunidades
• Abuso físico, verbal, o sexual.
• Decepción en el amor.
• Pobreza, enfermedad o muerte.

Cada cosa pasada no debería estar afectando mi presente, pero lo hace, por ejemplo una mujer que fue abusada, o abandonada por su padre, y hoy le guarda rencor, le pasara factura a cada hombre en su vida sin quizá darse cuenta, su pasado afecta su presente.

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Por eso debemos aprender y atrevernos a pasar la página del pasado y vivir el presente.

La biblia dice así:
Filipenses 3:13-14 yo sé muy bien que todavía no he alcanzado la meta; pero he decidido no fijarme en lo que ya he recorrido, sino que ahora me concentro en lo que me falta por recorrer. (14) Así que sigo adelante, hacia la meta, para llevarme el premio…

No puedo entonces seguir adelante viendo hacia atrás.

2. ¿PODEMOS SACAR ALGO POSITIVO DE REVIVIR EL PASADO?
La verdad es que si podremos sacar algo bueno del pasado, encuentro que podemos aprovechar los recuerdos del pasado para cosas buenas hoy.
I. Para Aprender de nuestros Errores.
Volver a ver hacia atrás puede ayudarnos a evaluar el porqué de nuestros fracasos, que parte de mis errores fue mi responsabilidad, y enmendarlos.

No podemos llamar a las adversidades “experiencias” si no aprendemos de ellas.

No es inteligente andar por la vida como decía aquella famosa canción que hizo popular Julio Iglesias, “tropecé de nuevo y con la misma piedra”

Si vas a ver tus errores del pasado que sea para enmendarlos, tomar otro camino, hacer las cosas de manera distinta y aprender de eso.

Si hasta los perros aprenden a ser prudentes al cruzar una calle después de que los atropellan. Yo he visto perros mirar hacia ambos lados de la calle verificando que no venga ningún carro. Aprendieron la lección.

¿Te divorciaste?, ¿Reprobaste?, ¿Quebraste? Ok, está bien, lamentos ya no queremos, y Ud. no los necesita, póngase de pie y evalúe porque le paso eso, y haga su parte por enmendar su camino.

II. El Segundo beneficio de ver hacia al pasado es: Para dar Gracias.
Si somos honestos, no todo ha sido malo, hubieron momentos buenos, y personas que nos hicieron mucho bien.

Recordar el pasado nos debe servir para ser agradecidos, primero con esas personas que estuvieron ahí cuando las necesitamos, quizá tus padres, o una tía o tu abuela que te cuido en ausencia de tus padres.

¿Quién fue en su vida?

Vaya y dele las gracias, quizá eso pueda animar a esa persona y le traerá mucho gozo a su corazón.

Pero también no solo a la gente debemos dar gracias, sobre todo debemos darle gracias a Dios, porque toda cosa buena que nos ha pasado viene de Dios.

Pero tendemos a buscarle otras causas a aquellas cosas que sucedieron de manera sobrenatural en nuestra vida:

• Si te hallaste $10 en un momento de necesidad, fue suerte.
• Si te curaste repentinamente de una infección, es que no era tan grave o que tenés buenas defensas.
• Si te ascendieron de puesto, es que te esforzaste, o porque alguien del trabajo te ayudo.
• Si conseguiste buena esposa es que sos un galán muy guapo o porque ella necesita lentes.

Pero que dice la Biblia:
Santiago 1:17 Dios es quien nos da todo lo bueno y todo lo perfecto y nunca cambia. (BLS)
Proverbios 19:14 …la buena esposa es un regalo de Dios. (TLA)
Eclesiastés 6:2 Dios da riquezas y bienes y honra… y da facultad de disfrutar de ello... (RV60)

Cada cosa buena que yo recibo debo de saber que viene de Dios y no debo de pasarlo por alto, debemos dar gracias por eso.

Quizá Ud. a escuchado a una madre decirle a su hijo cuando recibe un regalo: “¡¿Cómo se dice?!” – le pregunta ella elevando su voz- “GRACIAS”- responde el niño, un tanto a la fuerza.

Mostrar aprecio es algo bueno y hasta esperado, pero la verdadera gratitud va más allá de eso…

La gratitud es algo del espíritu, ES MAS QUE OBEDECER LA VOZ CHILLONA DE SUS MAMA QUE LO OBLIGA A DECIR “GRACIAS”.

¿Cuál es la diferencia?
-Aprecio: Es una respuesta DESPUES de recibir algo.
-Gratitud: Es el ESTADO del corazón ANTES que alguien haga algo por Ud.

¿Sabe en qué momentos se desarrolla la gratitud? EN MOMENTOS DE NECESIDAD Y POBREZA, ahí cuando podemos descubrir que Dios es suficiente para ayudarnos.

¿Alguna vez ha visto a un ingrato?
Son esas personas que viven bajo el engaño de que tienen derecho a “más”…
- La comida nunca está bien hecha
- El café nunca está suficientemente caliente
- El clima nunca es agradable
- La gente nunca hace nada bueno
- Son esos muchachitos que no ayudan en casa y lo demandan todo a gritos…

La gratitud le conviene, porque lo refresca, ¿ha visto a alguien agradecido? Es gente agradable, uno quiere estar con ellos.
Pero con los desagradecidos, nadie quiere estar, son amargados, y molestos.

III. Beneficios de recordar el pasado: Para Perdonar.
Una de las cosas más difíciles de recordar el pasado es revivir el dolor por el daño que quizá recibimos.
Injusticias, abusos, abandono, y cientos de cosas más nos dan el derecho a sentir dolor por el pasado.

Pero no es saludable para nadie vivir aferrado al daño que nos hicieron.

EL VERDADERO PERDON EN TRES PASOS

1. Renuncio a mi derecho de vengarme.

El verdadero perdón es poner a un lado mi derecho a vengarme. Éste es el centro del perdón genuino. No buscar cómo vengarse. La Biblia lo dice así

Romanos 12:19: "Nunca tomen venganza. Dejen eso a Dios. Porque Él ha dicho que pagará a los que se lo merecen”.

Usted puede pensar: "Renunciar a mi derecho de desquitarme de alguien que me ha herido es injusto”. Está en lo correcto. Es injusto.

¿Quién ha dicho que perdonar es justo? ¿Fue justo que Jesucristo perdonara todo el mal que ud. ha hecho y que lo dejara ir libre y sin castigo? ¿Fue eso justo? No. Siempre queremos que se haga justicia cuando otros nos hieren y todos queremos el perdón de Dios por nuestras faltas. Y cuando otros reciben el perdón por sus faltas, Dios no es justo. Pero hacia nosotros no queremos que Dios sea justo, ¿qué no? Queremos que Dios nos sea favorable, que muestre su gracia a nosotros. La Biblia dice que renuncie a mi derecho a desquitarme.

2. Respondo al mal con el bien.

Lucas 6: 27-28 "Hagan el bien a aquellos que los odian, bendigan a aquellos que los maldicen y oren por aquellos que los maltratan”.

Esto es parte del perdón. Devolver el bien por el mal.

¿Cómo sabe cuándo es que ha perdonado genuinamente a alguien?

Cuando usted puede pedirle a Dios que lo bendiga. Cuando puede pedirle a Dios que bendiga la vida del que le hirió, sabe que lo ha perdonado genuinamente.

Seguro dirá: "Pero usted no sabe cómo me han herido”. No, no lo sé. Y lo siento mucho por cada herida en que le hayan hecho. Pero sí se esto: usted nunca va progresar en su vida a menos que deje ir la ofensa. A menos que perdone y la deje ir. No olvidar. Pero renunciar a mi derecho de desquitarme y responder al mal con el bien.

¿Cómo puedo hacer eso? Esto es posible sólo de una manera. Tiene que llenarse del amor de Dios. Tiene que ser llenado con el amor de Jesucristo. Porque la Biblia dice: "El amor no mantiene una lista de las ofensas” (I Corintios 13:5).

3. Repito este proceso cuantas veces sea necesario.

El perdón no es nunca, o es raras veces, algo que se hace sólo una vez. Raras veces es un acto que se hace sólo una vez. El perdón es algo que se hace continuamente una y otra vez. ¿Cuántas veces tengo que hacer esto? ¿Cuántas veces tengo que renunciar a mi derecho a vengarme? ¿Cuántas veces tengo que bendecirlos cuando me hacen el mal?

Hasta que pare el dolor. Hasta que deje de sentir el dolor de la herida. Entonces es que sabrá que los ha perdonado.

Mateo 18:22 "Pedro le preguntó a Jesús: ' Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces?' 'No', Jesús le contestó: 'Setenta veces siete'".

¿Qué está pasando aquí? Pedro pensó que estaba siendo supergeneroso. De acuerdo a la ley judía, uno tenía que perdonar a una persona tres veces. Y después de haberla perdonado tres veces, ya no tenía que hacerlo. Ya no tenía que perdonarla más. Y entonces Pedro pregunta: "¿Cuántas veces tengo que perdonar a alguien que me hiere? ¿Cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano?". Puede que haya sido su verdadero hermano. ¿Cuántas veces? Él está pensando: "La ley dice que tres veces. Doblaré esto y le sumo una para ser más generoso. ¿Siete veces? (¡Dios sí que va a estar muy impresionado con esto!)”.

Lo que acabo de decir no es fácil. No es fácil del todo. De hecho, no tengo ninguna duda que aquí mismo hay relaciones, hay algunos matrimonios que están a punto de deshacerse. Y lo están no porque ocurrió una ofensa -la ofensa fue el instigador- si no porque no hay perdón. No es la herida lo que destruye un matrimonio; es rehusar perdonar lo que destruye un hogar. Es mantener esa lista de ofensas y echárselas en cara al ofensor. Y algunos de ustedes están con tanto dolor que cada parte de su ser quiere salirse corriendo de ese matrimonio, quieren huir de esa relación y encontrar a alguien nuevo con tal de que su dolor se calme.

Estos pasos no son fáciles, pero con el poder de Dios puede hacerlos. Esta es la única manera que va a poder traspasar esta barrera del perdón. Usted dice: "No me siento con ganas de perdonar”. ¿Y quién se siente con ganas? Nadie jamás siente ganas de perdonar. Usted lo hace porque es lo correcto y porque quiere seguir viviendo su vida. Tenemos que mantenernos firmes en el Señor.

Sergio Fratti, Ha estudiado Doctorado en Psicología Clínica, es Doctor en Teología y Ministerio Pastoral. Columnista, consejero y escritor. Personalmente ha fundado cerca de una docena de Iglesias en America Latina.
Es Pastor presidente del Centro Cristiano Vida Internacional. CC Vida Internacional es un naciente Ministerio con Iglesias en varias ciudades de El Salvador, Centro América y Estados Unidos. Vive con su familia en la Ciudad de Santa Ana, El Salvador. Para saber más de Sergio Fratti puedes visitar: www.sergiofratti.com y www.viviendolavida.com
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