The Christian Post > Comentarios|Fri, Jun. 01 2012 01:13 PM EDT

Por el Camino, Piedras y Espinas

PorGerardo A. Alfaro | Columnista Invitado de Christian Post

Nuestro Señor identifica estas tres cosas como los peligros más serios por los que muchos no se salvan y otros no crecen (Marcos 4:1-20)

Por el camino

No nos da Jesús en este pasaje mucha información sobre cómo Satanás quita de el ser humano la palabra sembrada. Es importante con todo que cualquiera que sea la forma, Jesús se la adjudica a Satanás. Es un poder ultramundano, súper humano. Es además interesante que estos a quienes se las quita se encuentran al lado “del camino.” Como si lo más importante fuera recalcar la abundancia de los que pasan. De los que simplemente viven sin detenerse, “caminan,” sin reflexionar en su vida. Los que son llevados por el activismo de una vida sin sentido. Muchos viven así dice Jesús, y quizá sea esta la forma que Satán ocupa para quitarnos la palabra… ¿Estás por el camino?

Piedras

Otros habitan entre piedras duras. Recibir la palabra con gozo dentro de un culto Cristiano es fácil y común. Muchos lo hacen. Crecer rodeado de un mundo duro es muy difícil. El mundo duro no me deja echar raíces. El mundo duro me golpea y me aflige. Me persigue y me atribula con palabras y acciones opuestas a la palabra de Jesús. Me reseca y me quema. Para enfrentar esto debo esforzarme por echar raíces. Debo ayudar a otros a que las echen. Sin raíces la persona se seca, se quema, se muere. Recibir la palabra con gozo no es suficiente. Se necesita apropiarla y la única forma que evidencia que lo he hecho es cuando siento la necesidad de echar raíces en ella. Echar raíces implica tiempo, y esfuerzo. Se necesita penetrar, cavar profundo en la palabra. Dedicarme a esos 176 versos del salmo 119. No puedo pretender ser salvo y o crecer en la palabra si no he echado raíces en ella…

Espinas

Me Gusta en Facebook

Cuando pienso en espinas pienso en dolor. Pienso en daño. En herida. Quién diría que lo que muchos seres humanos consideran lo mejor de la vida puede ser su dolor y sus heridas. Dolor permanente, que no sana. Que ahoga. Que mata. Nuestro Señor identifica a esas espinas con tres cosas específicas. Nos habla de el afán o preocupación por las cosas de este mundo. Incluye también al engaño (¡!) de las riquezas, y a “las codicias de otras cosas” (19).

Creo que cuando el señor habla de las preocupaciones de este siglo no quiere simplemente contrastar el mundo espiritual con el material. Jesús no tiene ascendencia platónica. Pero tampoco creo que debemos perder de vista que Jesús pueda estar hablando de nuestra constante preocupación por nuestros sistemas (siglo, mundo). ¿Cómo cambiamos al mundo? ¿cómo cambiamos al sistema? Cuántas veces esta preocupación puede ahogar la palabra? ¿Sofocarla al punto de hacerla infructuosa? Tanto queremos cambiar el mundo que terminamos cambiando la palabra. Por eso también podemos afirmar que Jesús no es antepasado de Karl Marx.

¿Qué tendrá en mente el Señor cuando habla “del engaño de las riquezas”? Si en el contexto histórico de esta parábola Jesús le habla principalmente a una multitud de campesinos pobres, ¿cuál será aquel “engaño”? No será acaso confundir la Palabra con la necesidad de tener más, no importando cuan poco se tenga antes? ¿Acaso no es esta enseñanza para los que ya tienen, pero también enseñanza para aquellos que hacen de lo central de la palabra el tener más? ¿Se llame esto teología de la liberación, o teología contextual, o de teología de la prosperidad? Las tres variedades de teología terminan haciendo infructuosa la palabra…

“Las codicias de otras cosas” se encajan como espinas en nuestro ser. Debe notarse el plural de esta frase. No se trata solo de dinero. No se trata solo de sexo amoral. Existen tantas codicias como cosas hay en el mundo. El dinero y el sexo son factores de codicia que inclusive muchos llamados cristianos acarician y disfrazan como bendición. El poder espiritual, la fama ministerial, el control de multitudes, el bienestar económico con fin ultimo, entre otras cosas han hecho infructuosa la palabra no solo en individuos e Iglesias. También en instituciones que antes se destacaban por enseñar la palabra. Hoy son simples centros de capacitación para el éxito en este siglo… La palabra se ha hecho infructuosa (19)

El Señor Jesús no espera que todos acepten lo que él dice. En efecto, enseña en parábolas porque sabe que habrá muchos (“los de afuera” 11) que no querrán oír ni obedecer. No serán salvos, ni crecerán. No podrán arrepentirse y sus pecados no serán perdonados (12)… No seguirán a Jesús, ni a la palabra de Jesús.

Sí espera con todo que aquellos que son sus verdaderos discípulos den fruto de arrepentimiento, y vivan vidas tan cerca como puedan de su palabra, y así fructifiquen plenamente en otros que tampoco se quemen, ahoguen o sofoquen esa palabra (20).

“El Dr. Gerardo A. Alfaro es profesor asociado del Southwestern Baptist Theological Seminary en Fort Worth Texas, y Chair del Departamento de Teologìa.”
Obtén las últimas noticias de CP en tu correo
Obtén Alertas
Diario Semanal Visualización:Diario » | Semanal »
  • ...
  • ...
  • Lance Armstrong...
  • Pasajeron en una estación de tren esperan la reanudación del servicio en la ciudad de Sa...
No te lo Pierdas