The Christian Post > Educación|Wed, Mar. 14 2012 08:29 AM EDT

Las Razones Históricas por las que Jesús murió (2 de 2)

PorGerardo A. Alfaro | Columnista Invitado de Christian Post

3.Otra razón importante que llevó a los líderes de Jerusalén a crucificar a Jesús tiene que ver con algo emparentado con su declaración de deidad. Por supuesto, no es necesario creer que Jesús apareció en Nazaret predicándose como la encarnación de la hipóstasis de la segunda persona de la Trinidad, para creer que él se consideraba divino en un sentido ontológico. Jesús no afirmó su deidad de la misma forma en que los concilios de Nicea y Calcedonia lo harían mucho más tarde. Pero los gestos, los actos simbólicos que ocupó, sus obras, y su manera de identificarse como Hijo de Dios, no pueden pasarse por alto. Todos ellos son maneras claras y típicas de aquel ambiente de identificar solamente al Dios judío. Todos ellos hablan de obras que solo Dios podía hacer. La blasfemia de Jesús para los sumos sacerdotes según el evangelio de Juan, no es que Jesús se identifique como el mesías simplemente. De acuerdo con Juan las discusiones entre Jesús y los fariseos varias veces se centraron en quién era Jesús, y también varias veces desembocaron en amenazas e intentos de matarlo. Aun cuando Juan cuente la historia de Jesús a la luz de eventos que pudieron pasar después de su muerte, lo cierto es que no existe nada que haga pensar que este factor no haya sido histórico.

4. La asociación de Jesús con personas consideradas típicamente como “impuras,” es decir separadas de Dios, y cómo Jesús las recibe y acepta como si Dios mismo lo hiciera atenta contra el status quo. Un cambio de este tipo no sólo incluye a individuos sino también estructuras sociales. La llamada “comensalidad abierta” de Jesús, en donde se invita a todos, y específicamente a aquellos que no son recibidos por el status quo nos ayuda a entender quién se cree Jesús. Pero además, nos ayuda a entender como los protectores de ese staus quo llegaran a considerarlo como una amenaza social. Esta amenaza se hace más fuerte especialmente en Jerusalén. Estudiosos han notado desde hace mucho tiempo que si los fariseos tenían razones doctrinales por las que desechaban a Jesús, los saduceos y los herodianos quienes era más poderosos en Jerusalén, tenían fuertes razones políticas, sociales y económicas. Jesús fue crucificado porque los líderes tuvieron envidia de él (Mat 27:18; Marcos 15:10). Muchos se iban con él, y esto no se puede permitir. Su popularidad con el pueblo (am–haaretz) era mucha. Pero la popularidad nunca es cosa segura. Ni siquiera para el Hijo de Dios. La manipulación de la gente era hasta cierto punto más fácil debido a su localización en Jerusalén. Las mismas multitudes que una semana antes habían cantado alabanzas al que venía en el nombre de Jehová, una clara alusión mesiánica, serán las mismas multitudes que gritaran, bajo la influencia del liderazgo de la ciudad, crucifíquenlo! Jesús fue crucificado porque mucha gente lo pidió. Jesús fue crucificado porque es fácil manipular a las masas. Jesús fue crucificado porque le tuvieron envidia.

Tienen razón algunos teólogos de la liberación cuando insisten en que es terrible caer dentro de un sistema como el que crucificó a Jesús. Las razones históricas que llevaron a Jesús a la cruz van más allá de los pecados individuales. Son también razones sociales, políticas y económicas. “Los suyos no lo recibieron,” ¿y tú? Recibir a Jesús no significa simplemente aceptar ciertos datos sobre él. Significa también estar decidido a no hacer los que otros hicieron en su tiempo. Pero muchos hoy, mientras le dicen sí intelectualmente, son perpetradores de las mismas razones que lo llevaron a la muerte. También, lo han rechazado. Son los mismos que prefieren su ideología a Jesús. Son aquellos que se aferran a su condición económica y social antes que a Jesús. Son aquellos que se dejan manipular de un lado para otro sin que les importe, un día le cantan otros lo maldicen. Llenan los templos, pero se escandalizan si Jesús se lo quiere limpiar. Son los líderes cuya envidia por el ministerio de otros los lleva a cometer actos inmorales y no éticos… mientras defienden sus puestos eclesiásticos…

Señor Jesús, te pido que esta semana santa me encuentre no entre aquellos que siendo profundamente religiosos te han traicionado. Mi mayor deseo es que tu me encuentres entre aquellos que ayudados por tu Espíritu quieran morir contigo, no de palabra solamente, antes de convertirse en uno de aquellos muchos que te han traicionado… aunque se llamen cristianos…

“El Dr. Gerardo A. Alfaro es profesor asociado del Southwestern Baptist Theological Seminary en Fort Worth Texas, y Chair del Departamento de Teologìa.”
Obtén las últimas noticias de CP en tu correo
Obtén Alertas
Diario Semanal Visualización:Diario » | Semanal »
  • ...
  • ...
  • Lance Armstrong...
  • Pasajeron en una estación de tren esperan la reanudación del servicio en la ciudad de Sa...
No te lo Pierdas