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La Biblia y la Murmuración

PorGerardo A. Alfaro | Columnista Invitado de Christian Post

1. DEFINICION DE LA PALABRA “MURMURACION.”

1.En el Diccionario RAE: 1. Hacer un ruido sordo y prolongado; 2. Quejarse entre dientes y en voz baja; 3. Criticar o censurar; murmuración: conversación en perjuicio de un ausente. Sinónimos: gruñir, refunfuñar, rezongar, protestar.
2. En la Biblia: gongýzó o diagongýzó: “estar insatisfecho,” “gruñir a causa de esperanzas frustradas.”

2. DATOS BIBLICOS

2.1. En el AT frecuentemente el objeto de murmuración es Dios. Éxodo 15:24; 16:2, 7,8; 17:2; Números 14:11. En este último pasaje, especialmente, se trata de una especie de cobardía en no solicitar abiertamente ayuda de parte de Dios. Es un quejarse que acusa a Dios de falta de bondad.

2.2. En el NT, Dios o Jesús sigue siendo el referente principal. Los líderes religiosos murmuran de Jesús y su trato con los pecadores (Mt. 20:11; Lc. 15:2; 19:7). Tanto los líderes religiosos como algunos discípulos murmuran porque Jesús no llena sus expectativas (Juan 6:41,61, 66).

2.3. Pablo aplica el pasaje de Núm. 14 a la iglesia, diciéndole que aun en medio de situaciones difíciles no murmure contra Dios como lo hicieron los israelitas (1Cor. 10: 10-15), para que no reciba castigo. De acuerdo, con varios maestros de la Escritura, Filipenses 2: 14, está en ese mismo contexto de circunstancias difíciles en las cuales es fácil pleitear y murmurar contra Dios. Jesús es el ejemplo mayor para no hacerlo (2:5-11). En la misma categoría cae 1Pd. 4:9: “Hospedaos…sin murmuraciones.” Característica de los falsos maestros es que murmuran de la misma manera (Judas 16).

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2.4. Juan 7. Un interesante pasaje en Juan 7:31-32 habla de la multitud murmurando en relación con Jesús. En efecto, Jesús no participa de esta murmuración, aunque fueron sus palabras y sus actos los que la han producido. La gente murmura y lo que murmura, sin embargo, ahora es algo positivo, es decir, que Jesús era el Cristo (31). En otras palabras, que Jesús hable no lo hace participe de la murmuración. Es más bien, lo que otros hacen con sus palabras es lo que se convierte en murmuración.

Lo que se subraya como negativo aquí no es el contenido de la murmuración-a todas luces positivo-Jesús es el Mesías-sino la vacilación de no querer aceptar públicamente que se ha tomado partido por Jesús. Esta vacilación es ocupada por los líderes religiosos para descalificar a Jesús: “ninguno de los gobernantes a creído en él (48),” dicen; todos los que piensan como Jesús son “malditos” sentencian. Huyendo a este tipo de identificación Nicodemo, apenas dice algo indirectamente, y es refutado ácidamente por los fariseos. El episodio termina en una especie de tragicomedia. El escrito del evangelio, Juan, critica irónicamente a todos los participantes de la narración. Abruptamente, “cada uno se va a su casa” (53), como si nada sucediera, como si lo que acaba de pasar fuese de poca monta. Ha sido la cobardía de muchos la que convierte las palabras claras de Jesús en murmuración. Muchos murmuran porque no se treven a afirmar públicamente algo. Ese algo puede ser algo positivo, como aquí. Otras veces el contenido de lo creido no es bueno…

2.5. Santiago 4:11 usa una palabra diferente de la que ya hemos señalado katalaleo: hablar mal, maltratar, maldecir, difamar, calumniar. Esta misma se usa en 1 Pedro 2:1,12; 3:16. En Santiago 5:9 la palabra “quejarse” no significa que alguien no deba expresar un desacuerdo u opinión diferente con otros si la tiene. Se trata más bien de cómo se expresa esa diferencia. La palabra expresa onomatopéyicamente un gemido de dolor, de ansia, o de resentimiento (Ro. 8:23; 2Cor.5:2-4; Heb.13:17). Santiago nos pide que en lugar de esto todos deberíamos reconocer y confesar nuestras faltas (5:16). Una excelente cura para la murmuración es que todos los creyentes con frecuencia practicaramos el confesarnos incluso posibles faltas contra otros, y estar en la disposición de hacer cambios sinceros.

2.6. Hechos 6:1-7 He dejado por último este pasaje porque en el encontramos no sólo un ejemplo de murmuración, sino también la forma en que los primeros líderes de la iglesia cristiana la trataron. El pasaje es muy aleccionador en varios sentidos. Hay murmuración de parte de ciertos creyentes para con otros. Este acto de murmurar, con todo, nunca es sancionado en sí mismo. Más bien es atendido. Esto no significa que la acción se condone. Pero sí que el énfasis recae no en solucionar la murmuración como murmuración, sino en resolver lo que está de fondo. En otras palabras algunas insatisfacciones de los miembros de la iglesia puede que estén siendo mal canalizadas a través de la murmuración, pero lo que debe guiar nuestra atención primaria no debe ser el acallar esas murmuraciones en sí mismas, sino identificar si tales insatisfacciones tienen base o no. En Hechos 6 la tenían. Cuando el problema de fondo se resuelve las murmuraciones acaban (6:7)

3. ¿COMO SE RESUELVE EL PROBLEMA?

 En el pasaje se nos enseña cómo los líderes tomaron ciertas acciones y disposiciones oportunas y atinadas.

No esperaron

No confrontaron “inquisitoriamente” a los “pecadores murmuradores”.

No elaboraron un plan de predicación para enseñarles a estos indoctos que no deben murmurar.

No se le echa la culpa al diablo (e.g. “Siempre que hay crecimiento hay oposición satánica”)

En su lugar,

a. Convocaron a la congregación. La gente les interesa a los líderes, quieren oír, están dispuestos a hacer “propuestas” de cambio (5).

b. Accedieron a que había un problema. No se estaban sirviendo las mesas como se debía.

c. Comunicaron sus convicciones y prioridades: “No es justo” “persistiremos”. La enseñanza de la palabra de Dios y la oración son prioridad a los líderes de la iglesia. No podemos hacerlo todo. Pero este problema necesita resolverse.

d. Delegaron privilegios, responsabilidades, y autoridad (3). “Buscad,” “encarguemos,” “les impusieron las manos”.

e. Confiaron en aquellos-los judíos griegos-que les habían señalado el problema. ¿A quién pongo?. Todos los nombres que aparecen aquí son nombres griegos (5). Entre ellos había hombres llenos de fe y del Espíritu Santo.

El Resultado: Según el versículo 7, la sabiduría de los líderes de aquella iglesia resultó en crecimiento de la Palabra al añadir más personas a la familia de Dios, inclusive aquellas que eran más duras, los fariseos.

¡Danos oh Señor sabiduría y humildad para poder relacionarnos los unos con los otros. Que cuando haya murmuración podamos resolverla de tal forma que tu nombre y no el nuestro sea exaltado!

“El Dr. Gerardo A. Alfaro es profesor asociado del Southwestern Baptist Theological Seminary en Fort Worth Texas, y Chair del Departamento de Teologìa.”
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