The Christian Post > Comentarios|Mon, Oct. 08 2012 05:05 PM EDT

El reino de Dios.

PorFernando H. Morales González | Columnista Invitado de Christian Post

A través de este escrito quiero comentar acerca de la esencia del cristianismo y las bases del evangelio de Jesucristo, ¿Cómo vivir el evangelio? ¿Cómo disfrutar la vida cristina? estas son preguntas comunes, todos las hemos hecho en algún momento de nuestra vida.

A través de este escrito quiero comentar acerca de la esencia del cristianismo y las bases del evangelio de Jesucristo, ¿Cómo vivir el evangelio? ¿Cómo disfrutar la vida cristina? estas son preguntas comunes, todos las hemos hecho en algún momento de nuestra vida.
Queremos vivir y gozar del reino de Dios en la tierra; en nuestro afán por disfrutar las bendiciones, la abundancia y la riqueza de este reino, nos desviamos fácilmente buscando las añadiduras, tales como la riqueza, la salud, el bienestar, la satisfacción personal, la abundancia en todo, etc., etc.; esto es bueno y no hay nada de malo en tenerlo, pero no debemos olvidar la esencia del reino de Dios y del evangelio, en Mateo 6:31-33 dice:
No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
En pocas palabras, buscamos las añadiduras, creyendo que eso es el reino de Dios y no es así, las añadiduras son el resultado de buscar el reino de Dios (el gobierno de Dios) y su justicia, esto es la esencia del reino, podemos buscar y disfrutar las añadiduras y al mismo tiempo estar lejos del reino de Dios, pues los gentiles (personas sin Cristo) así lo hacen, el buscar las añadiduras no nos hace diferentes al mundo, lo que nos diferencia del mundo es el reino de Dios y su justicia.
Para entender el reino de Dios y su justicia, debemos primero entender dónde está la verdadera felicidad; Apocalipsis 1:3 dice:
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Los que hemos decidido buscar el reino de Dios sabemos que somos bienaventurados, esto quiere decir “inmensamente felices”, hemos experimentado la felicidad que no depende de las añadiduras, sino que el motivo de la plenitud de mi gozo es la presencia de Dios en mi vida; Salmos 16:11 dice:
Me harás conocer el sendero de la vida: en tu presencia está la plenitud de gozo; a tu diestra se hallan delicias eternamente.

Mi felicidad esta en Dios, Él es eterno y por lo tanto no tiene límites, así que puedo ser tan feliz como quiera, y no mientras duran las añadiduras, ya que estas son pasajeras. El propósito de Dios para mi vida es que mi felicidad no tenga límites, ¡eso es lo que todo ser humano busca!, satanás trata de engañarnos, haciéndonos creer que si obtenemos las añadiduras tendremos felicidad sin límites, o aun peor, trata de hacernos creer que, si tenemos las añadiduras, tenemos el reino de Dios y su justicia, y eso no es así, como ya lo vimos.
Cuántos cristianos afanados y cargados hay que buscan las añadiduras, algunos las logran por sus propios méritos (esto no necesariamente es señal de favor de Dios) y otros no; he visto que ni uno ni otro es feliz, el que no lo ha logrado, espiritualiza su conformidad y critica al que ha logrado algo, diciendo que la prosperidad no es de Dios, pero el que logra algo en sus propios meritos está insatisfecho y quiere más y juzga al que no ha logrado acumular añadiduras, diciendo que es irresponsable, hay que entender que los dos están fuera del propósito de Dios ya que basan su fe en lo que ven.
Para disfrutar del reino de Dios y su justicia debemos tener la actitud correcta; Apocalipsis 1:3 dice:
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Dice este verso “bienaventurados los que leen…”, las palabras que utilizó Juan en griego al escribir estas líneas se tradujeron como “los que leen”, pero también se puede haber traducido como “los que siguen aprendiendo”, es aquí que descubrimos la actitud que siempre debemos tener al buscar a Dios. Siempre debemos estar dispuestos a aprender; no se trata de mis convicciones, ideas, argumentos o tradiciones; buscar a Dios con todo el corazón implica rendir a Él las emociones, la voluntad, la personalidad, todo lo que somos como persona; es por esto que las escrituras dicen en Proverbios 23:26 “Dame, hijo mío, tu corazón y miren tus ojos mis caminos.” Dios muestra su camino a aquella persona que le ha entregado su corazón, le da rumbo y propósito en su vida, esto es a los que están dispuestos a aprender de nuevo. Darle nuestro corazón va más allá de sólo hacerlo un día; todos los días Dios pide, a nosotros sus hijos, que le demos nuestro corazón.
Para entender el reino de Dios y su justicia primero debemos tener la actitud correcta; Apocalipsis 1:3 dice:
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
“Los que oyen las palabras de esta Profecía…” la palabra que utilizó Juan y que se tradujo como “palabras” también se puede haber traducido como logos o evangelio ¡Cristo es el Logos, el evangelio!, no son palabras de humana sabiduría, sino palabras salidas de la boca misma de Jesús, debemos buscar en las escrituras la palabra viva de Dios, esto no sólo consiste en aprender versos de la biblia, sino que además debemos buscar la presencia del Espíritu Santo, para que Él nos muestre el Logos, Cristo, y nos revele las escrituras, dice Juan 16:13:

 Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oiga y os hará saber las cosas que habrán de venir.

No solo es tener revelación de las escrituras, sino que también es obedecerla; esto implica acciones coherentes a nuestra fe; Santiago 2:26 dice:

Así como el cuerpo sin espíritu está muerto, también la fe sin obras está muerta.

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Vivir en el reino de Dios y su justicia es obedecer su Palabra; Apocalipsis 1:3 dice:
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
¡Sí! ¡Somos salvos por fe! Entonces, nuestra fe es coherente con nuestras acciones, no obramos para ser salvos, obramos porque somos salvos debido a que Cristo es nuestro Señor, Él dice cómo debemos actuar y obedecer su palabra; esto es reino de Dios, porque él muestra su Señorío o gobierno a través de nuestra obediencia, Él gobierna toda nuestra vida, no en teoría, sino con hechos, el gobierno de Dios se muestra por la justicia, vuelvo a decirlo, no en teoría sino con hechos, la justicia debe ser visible al mundo, para que el mundo vea la gloria de Dios a través de nuestra vida y crean que Jesucristo no sólo murió por los pecados, sino que Cristo venció a la muerte, resucitando al tercer día y Él está sentado en el trono, a la diestra del Padre y que Él gobierna nuestras vidas, ¡Aleluya! esto es buscar el Reino de Dios y su Justicia.

Después de buscar el Reino de Dios y su justicia, todo viene por añadidura, no por magia, sino porque obedecemos los principios de vida que Dios ordenó desde su trono ¡esto es santidad! Josué 1:8 dice:

Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que está escrito en él, porque entonces harás prosperar tu camino y todo te saldrá bien.

Apocalipsis 1:3 dice:
Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca.
Por último Dios nos dice: “…el tiempo está cerca.” Él viene pronto, tanto justos como injustos daremos cuenta de nuestros actos, los injustos para perdición y los justos para recibir recompensa de Dios por toda la eternidad, la segunda venida de Cristo nos debe provocar a buscar el reino de Dios y su justicia, no solo por temor, sino que por encima del temor debe estar nuestro amor por Dios, yo no quiero ser un malagradecido con aquel que limpió mi pecado y me dio una vida nueva, lo amo tanto como para esforzarme en su gracia, ya que, sin merecerlo, nos ha sido dado todo lo que necesitamos para que su reino se muestre en nuestras vidas por medio de vidas justas. Apocalipsis 22:11 al 12: “El que es injusto, sea injusto todavía; el que es impuro, sea impuro todavía; el que es justo, practique la justicia todavía, y el que es santo, santifíquese más todavía. ¡Vengo pronto!, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra.”

“EL M.D., I.E. Fernando Morales, fue Pastor de Jóvenes durante 11 años en la Iglesia Palabra Viva, actualmente Director Administrativo del Colegio Palabra Viva, y Catedrático en la Universidad Autónoma de Chihuahua, México”
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